“Te ponemos primero en Google.”
El problema de esta promesa es que no dice para qué búsqueda, en qué país, contra qué competencia, con qué contenido ni durante cuánto tiempo.
- Habla de “la web” como si fuera una sola posición.
- No diferencia entre marca, servicios, contenidos o búsquedas locales.
- Ignora competencia, intención de búsqueda y autoridad.
- Promete resultados sin analizar datos reales.
- Puede generar expectativas poco realistas.
- Confunde visibilidad con una posición aislada.